El geólogo Dr. Gabriel González tras el fuerte sismo 6.9 que afectó a la Provincia el Loa, aclaró que el fenómeno se enmarca en la sismicidad normal del Norte Grande y detalló por qué en Calama se percibió como un terremoto mientras que en Antofagasta pasó casi inadvertido.
Un fuerte susto vivieron los habitantes de la Región de Antofagasta la tarde de este lunes, luego de que un sismo de magnitud 6.9 sacudiera con fuerza al Norte Grande, provocando desprendimiento de mampostería, caída de objetos y cortes de luz en la provincia de El Loa. Ante el pánico inicial de la comunidad, el Dr. Gabriel González López, geólogo y académico de la Universidad Católica del Norte (UCN), entregó un balance técnico para traer tranquilidad a la población.
De entrada, el especialista fue tajante en descartar que este movimiento telúrico sea el presagio de algo mayor. “Está dentro de la sismicidad normal. En la zona del hipocentro es normal que ocurran estos eventos. ¿Este sismo es indicador de algo especial?: la respuesta es no”, manifestó González, explicando que el fenómeno se produjo por el «desgarro» y fracturamiento de la placa de Nazca debido a su propio peso, a una profundidad de 119 kilómetros bajo Chiu-Chiu.
El «efecto suelo» en la capital loína
Una de las mayores interrogantes de las últimas horas fue la violencia con la que se percibió el sismo en Calama (Intensidad VI de Mercalli), donde los vecinos reportaron serias dificultades para caminar.
Según el experto de la UCN, esto se debió a dos factores clave, primero la cercanía inmediata con la zona de ruptura, estando el epicentro localizado a solo 16 kilómetros al este de la ciudad, lo que provocó que Calama recibiera la agitación sísmica «prácticamente desde abajo».
Y segundo, las condiciones geológicas de la comuna. “El suelo de la ciudad de Calama está hecho de sedimentos que favorecen la amplificación de las ondas sísmicas”, detalló el geólogo.
Antofagasta
En la capital regional la percepción del sismo fue de intensidad baja (IV Mercalli), registrándose de manera muy leve y con un movimiento de tipo ondulante.
El Dr. González explicó que este nulo impacto se debió a la gran distancia que separa a Antofagasta del hipocentro, la cual supera los 200 kilómetros en línea recta. «A esa distancia los sismos no producen interrupción de la energía. Tampoco hubo saturación de las vías telefónicas debido a que muchas personas ni siquiera lo sintieron», concluyó el académico, llamando a la comunidad a informarse siempre por canales oficiales.







