El resumen no puede ser otro. Chile tuvo un estreno pálido y que bordeó lo vergonzoso ante una selección de tercer nivel pero encontró un triunfo con mucha fortuna, jugando en casa y con un estadio Nacional repleto de hinchas.
Fue 2 a 1 y desde el análisis menos fanático se tendrá que asumir que pese al ímpetu, “La Rojita” no mereció ganar, aprovechó un error en la salida de los neozelandeses para abrir la cuenta en los pies de Lautaro Millán en los 54′, un gol que vino a relajar a un público que veía como las pocas ideas marcaban el desempeño de los locales.
Pero esa dudosa presentación desde lo táctico y lo futbolístico tuvo premio para el visitante, siempre en los 84′ consiguió la igualdad tras la ejecución de un penal Nathan Walker, una falta que cayó tras la permanente perdida del mano a mano que el técnico nacional nunca supo resolver.
La igualdad parecía lo justo pero nuevamente, un grosero error de la última línea oceánica le permitió a Ian Garguez conseguir el triunfo en los descuentos.
El jugador de Cobreloa, Patricio Romero estuvo en la banca todo el encuentro y pese a los cambios realizados por Córdova no conoció estreno en la competencia.
El próximo dueño de Chile será este martes en el mismo Estadio Nacional y desde las 20 horas ante la selección de Japón, que en el preliminar venció a Egipto por 2 a 0 y lidera el grupo A.





