El ciudadano José Luis Veliz Veliz manifestó públicamente su profunda molestia con la actual gestión municipal, luego de reiterados fracasos en los procesos de licitación del servicio de barrido de calles, esencial para mantener la ciudad limpia, ordenada y saludable.
Tras reunirse con Don Armando Soto, presidente de la Federación Nacional de Sindicatos de Aseo y Jardines (FENASINAJ), quien expresó su seria preocupación, Veliz decidió alzar la voz y emplazar directamente al alcalde a tomar decisiones rápidas y responsables.
Tres licitaciones fracasadas, cero consecuencias
“Resulta incomprensible e inaceptable que, tras más de tres procesos de licitación fallidos, la municipalidad aún no sea capaz de entregar un servicio estable de limpieza”, señaló Veliz.
A su juicio, estas fallas reflejan graves deficiencias en la planificación y en la formulación de las bases técnicas, mientras la ciudad experimenta un deterioro progresivo de sus espacios públicos.
“La ciudadanía merece explicaciones claras: ¿por qué se repiten los errores? ¿por qué nadie asume consecuencias administrativas o políticas?”, cuestionó.
Impacto humano: trabajadoras cesantes
Veliz destacó además el costo social de esta mala gestión: más de 50 trabajadoras, en su mayoría mujeres jefas de hogar, quedaron cesantes producto de estos errores administrativos.
“Es inhumano que sean ellas quienes carguen con las consecuencias de la incompetencia técnica, quedando a la espera de una solución que nunca llega”, denunció.
Dentro de las exigencias que el ciudadano emplazó al alcalde se encuentra transparentar las razones detrás de los procesos licitatorios fallidos, asegurar un servicio estable y eficiente de barrido de calles, a la altura del estándar que Antofagasta merece, restituir las fuentes laborales de las trabajadoras despedidas, ya sea a través del plan de contingencia o del próximo contrato y rendir cuentas públicas ante la comunidad y comprometerse a mejoras reales en la gestión de aseo y ornato.
Finalmente, Veliz hizo un llamado a la ciudadanía a mantenerse informada y exigir con firmeza que la municipalidad cumpla con su deber: mantener limpia la ciudad y proteger a sus trabajadores.
“La dignidad de nuestra gente y la calidad de vida urbana no pueden seguir dependiendo de decisiones erradas ni de procesos improvisados”, concluyó.





