Por más que al entrenador de Cobreloa, César Bravo le incomode contestar todos los fines de semana una pregunta sobre la situación de Cristian Insaurralde, es claro que la segunda pasada del delantero argentino por el club ha sido un dolor de cabeza sin solución y ahora suma un nuevo capítulo. Eso luego de que el atacante se quedó fuera de la citación a Arica. “Gary” no se subió al bus pese a que horas antes del viaje había roto su silencio y hablaba de estar a total disposición del entrenador para el juego del sábado.
La serie de contratiempos volvió a sumar un impasse esta semana, luego de que antes del partido frente a Unión Española corriera un rumor de que el trasandino se había molestado por la decisión de no incluirlo en la titularidad, versión que circuló en medios capitalinos y que fueron descartados por el DT naranja, quien refrendó la versión de una molestia muscular para no llevarlo al choque pasado en Santa Laura.
Pero el tema sigue siendo un problema y en la interna ya hacen pocos esfuerzos por ocultarlo. Y en honor a la verdad, no es más que diferencias tácticas entre un adiestrador que tuvo que aceptar la llegada del “héroe del ascenso 2023” a regañadientes porque este quería retornar y ya tenía la venia directiva, una que iría perdiendo con el pasar de las semanas. Algo que comenzó a remarcarse cuando el jugador salió expulsado en un duelo por Copa Chile, desatando un escándalo mediático sobre su eventual deseo de dejar la institución, descartado por el propio ariete a través de redes sociales y con total silencio desde la parte oficial.
La situación es al menos “tirante”. Insaurralde habló tras las prácticas del jueves con el portal Planeta Naranja y anunció que la molestia física de la semana pasada existió y que esta semana estaba en condiciones para viajar con el equipo y “ahora dependerá de la decisión que César (Bravo)”. Pero el técnico lo dejó fuera de la nómina, ampliando la ola de rumores de diferencias entre ambos, eso ante la ausencia de una de los principales referentes del equipo en una delegación diezmada por las bajas.
Es más, con cierta incomodidad, Bravo contestó sobre la situación del argentino antes del viaje, señalándole a los medios que “es una situación personal y tengo que hablarlo con él. De lo que uno ve, siempre va a esperar algo más de los jugadores grandes. Primero, porque tenemos un plantel corto en lo que se refiere a jugadores profesionales grandes y uno siempre espera actitudes y situaciones de gente grande. No estoy diciendo que sea el caso de él, hablo en general, porque después se puede mal interpretar lo que yo diga. Aquí uno espera de la gente grande que te dé ese plus mayor, lo hemos hablado con Gary. Creo que en ese sentido, él también cuenta con el apoyo de sus compañeros y de nosotros como cuerpo técnico. Pero siempre les vamos a exigir algo más, como le exigimos al Rolo (González) cuando era suplente o como le exigimos a Gustavo (Gotti) dentro de lo que se puede exigir”.
El adiestrador reconoció en rueda de prensa que el jugador estaba en condiciones, pero pese a las bajas, no lo citó e incluso puso en la nómina a otros futbolistas que estaban fuera de nóminas como el volante Pablo Matamoros. Una distancia que se deja ver en mensajes desde la contraparte, donde Insaurralde postea videos en sus cuentas de redes sociales apelando a que las nuevas formas de entrenar no deben estar por sobre la supremacía de los jugadores con talento, quizás demostrando que la distancia con su DT es más bien táctica. Eso si se piensa que Bravo utiliza atacantes con mucha labor en la recuperación y el repliegue del equipo.
Los hinchas están divididos. Mientras algunos respaldan al histórico con mensajes para que se reencante y vuelva a brillar con la camiseta del “Zorro”, otros parecen perder la paciencia y especulan con que pueda partir a mediados de año en el mercado de pases y en alguna condición de préstamo. Pero allí, el propio Insaurralde confirmó que su pretensión es quedarse, tratar de hacer un buen año y pelear por el ascenso.
Lo claro es que la diferencia existe y quizás es más “de pizarra” que de compromisos, como se especula en medios partidarios mineros. Pero lo cierto es que el retorno del último gran referente del club sigue en terreno poco fértil y por ahora, no ve atisbo de solución.







