La verdadera cronología de su arribo al club este año pasó inadvertida. Mientras algunos “maquillaron” su llegada con una supuesta petición del cuerpo técnico encabezado por el técnico César Bravo y un interés de la gerencia deportiva encabezada por Mauricio Pozo, lo cierto es que el retorno de Cristian Insaurralde a las filas de Cobreloa pasó por su propia voluntad. El jugador, clave en la campaña del ascenso en 2023 y que tiene contrato hasta fines de 2028 decidió que quería volver, tras salir de Unión Española a fines del año pasado. Allí, cambió su foto de perfil en redes sociales por una con la camiseta naranja, se comunicó con el directorio para pedir que lo consideraran y decidió rebajarse el sueldo de primera división para adecuarse a la realidad institucional.
Pero su reintegro a Calama y al equipo ha estado marcado por las controversias. Pidió la camiseta “10” y daba indicios de que quería ser el gran referente de los mineros en 2026, aunque no estuvo en el primer amistoso ante Iquique por una fatiga muscular, tuvo una pálida presentación con Deportes Antofagasta en el estreno por Copa Chile –dejando declaraciones polémicas contra el municipio por el estado de la cancha en el Calvo y Bascuñán- y para peor, se hizo expulsar en la revancha con el CDA en el Zorros del Desierto.
Pero cuando había que tener tranquilidad llegó el último arrebato. El atacante vive momentos personales complicados y mientras los hinchas y algunos medios proponían un tratamiento psicólogico para recuperarlo, al parecer “Gary” se hartó rápidamente de Calama. Algo pasó en los días posteriores al encuentro del pasado domingo, ya que el argentino determinó no dar entrevistas aduciendo a que “quería poner la cabeza fría”. Pero lo que vino horas después fue lo menos esperado. No se presentó a entrenar en los trabajos de martes y miércoles y según fuentes internas del club, habló con directivos para pedir su salida, incluso apelando a un eventual retiro de la actividad, algo que cambió en la última comunicación, donde la propuesta sería la de tratar de salir antes del inicio de la competencia oficial y obtener una indemnización por su vínculo vigente por tres años más.
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Al interior del plantel hay una sensación de extrañeza. Insaurralde no se ha comunicado ni con el entrenador, ni con sus compañeros y definitivamente se ausentó de la convivencia grupal. No hay lesión ni justificación para su ausencia y ya está claro que este sábado no estará en el partido amistoso ante Deportes Iquique.
La eventual salida de “Gary” deja a la dirigencia con un problema mayor a una semana del inicio del campeonato oficial de Ascenso, pensando en que si se produce su salida, se deberá considerar recursos para dejarlo salir, con un costo que no estaba considerado en el presupuesto del año e incluso, obligando a la comisión de fútbol a buscar un reemplazante.
Por ahora, la situación está en total incertidumbre y al interior de la institución optaron por el silencio, pensando en que la idea es tratar de convencer al trasandino para que cumpla su contrato y se ponga en manos de especialistas para encontrar el equilibrio emocional en momentos donde nuevamente parece haberle pasado la cuenta su ímpetu negativo.







