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Sábado, Marzo 7, 2026

¿Y Cobreloa cuándo? ANFP envía carta donde informa que no hay obligación de trasladar series cadetes a Calama

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Ya lo habían realizado por medio de publicaciones en prensa pero hasta ahora faltaba la oficialización. Y en las últimas horas se dio a conocer el último oficio emanado desde Quilín al presidente de Cobreloa, Harry Robledo, que está firmado por el secretario general de la ANFP, Jorge Yunge y tiene como fecha 16 de septiembre de este año.

En dicha emisiva, desde el organismo rector del fútbol aclaran cuál es la postura definitiva del organismo por el caso de traslado de las series sub 15 y 16 desde Santiago a Calama que determinó el directorio loíno, aduciendo a una instrucción que efectivamente existió el pasado 13 de febrero de la presente temporada.

En dicha oportunidad se estableció que por este año se permitía que los “Zorros” compitieran con sus dos series mayores en el norte y permaneciera con la sub 15 y 16 en Santiago, debiendo trasladarse a una sola ciudad todas las categorías desde 2026.

En la carta oficio, la ANFP reconoce una reunión junto al vicepresidente de la institución naranja, Ignacio Mehech el pasado 26 de agosto donde la postura definitiva fue aclarada y comunicada. Sin embargo, atendiendo a que en las últimas semanas existieron presiones por parte de los apoderados de la filial capitalina del club en la misma sede de Quilín –la última, una marcha convocada a mitad de esta semana para pedir claridad sobre el futuro de los cientos de jugadores que quedarán al total desamparo-, se remarcan dos puntos fundamentales en el nuevo criterio existente desde la casa regente del balompié nacional. Primero, que el club Cobreloa podrá mantener ambas sedes geográficas para el año 2026, es decir la existente en la Región de Antofagasta y la otra en la Región Metropolitana. Y en segundo término, que no existirá ninguna obligación de trasladar sus categorías sub 13, 14, 15 y 16 a Calama.


La tardía comunicación, que no sólo mantuvo en incertidumbre total a los apoderados durante siete meses sino que obligó a la dirigencia encabezada por Robledo a iniciar un “plan de mudanza obligado” de dos series del fútbol formativo a Calama espera ahora por una necesaria postura pública del club Cobreloa, entendiendo que los padres en la capital ya dan por seguro el cierre de dos series sin transparencia de lo que pasará con los pases de jugadores que no quieren venirse a Calama y están siendo probados en clubes como Universidad Católica, Universidad de Chile, Audax Italiano e incluso, Cobresal.


¿Y la contraparte?


La postura pendiente de los mineros hasta ahora tiene dos aristas distintas. Por un lado, los apoderados que insisten en que Cobreloa eche pie atrás en la decisión que parece ser definitiva y tiene explicaciones en la necesidad de evitar problemas como los acontecidos en años anteriores con la medida de cerrar la Casa Cadetes en Calama, una medida que también tiene alcances económicos, si es que se piensa que con el traslado de las bases a Calama, habrá que destinar menos dineros a la filial capitalina y el cobro de mensualidades en el norte por el ítem escuela de fútbol debiese aumentar, aludiendo a que se eliminará ese prejuicio de que “los niños del norte siempre quedan truncados cuando llegan competidores desde Santiago que les quitan el sueño de llegar al profesionalismo”, una postura que se mantuvo por décadas en anteriores administraciones naranjas y que también se trasladó al medio cobreloíno en general.


Y en otro plano del traslado todavía está pendiente el precedente deportivo. Desde la regencia del club no aparece un proyecto claro sobre cuáles serán los avances que este traslado significará para sus series desde el punto de vista logístico. No hay confirmación de cuáles canchas se usarán para que cuatro series entrenen y compitan en Calama, ni en qué campeonatos participarán. Incluso, en el ítem de jugadores de Santiago que quieran trasladarse al norte, la nueva mirada apunta a que “sean alojados en casas de familias colaboradoras con el club en el norte”, como lo explicó en medios el dirigente, Ignacio Mehech, una decisión que aparece como poco cuantificable respecto de cuántas familias están disponibles para albergar a jugadores de proyección.

Mientras los socios esperan la entrega de este proyecto definitivo, en Calama no se dice nada y queda la sensación de que esperan a final de año para evitar que ante la desazón de quienes son parte de la filial en la Región Metropolitana se determine no seguir compitiendo en los torneos oficiales de 2025, con el consabido riesgo de castigos y mala imagen para el club loíno. El Gerente Deportivo de la institución, Mauricio Pozo ha sido claro en exponer que “se ha querido hacer daño con mentiras como que nosotros vamos a dejar botados a 250 niños. Desde las series sub 11 a la 14 podrán seguir funcionando en Santiago y nunca se ha decidido cerrarlas”. Pero, bajo cuál fórmula, con cuánto dinero destinado a ellas. Incluso, tampoco se sabe si ese modelo de captación de talentos interesará a los posibles postulantes a las bases naranjas, sabiendo que no hay disposición para traer chicos de 15 años a Calama con costo total para la institución.


Habló el experto


Una de las miradas más serias del problema la tiene el entrenador Nelson Soto, encargado de la filial capitalina en Santiago. El DT pone objetividad en la mirada y asegura que “entiendo perfectamente la desesperación de los padres porque yo los veo desde que traen a sus niños, hacen esfuerzos para conseguir recursos y ayudarlos en su sueño de ser futbolistas profesionales y finalmente, junto a otros compañeros de trabajo somos nosotros quienes los seleccionamos y emitimos informes a Calama como para decir cuál está listo para seguir el camino en categorías más competitivas. Pero también entiendo que acá hay una potestad del club de querer trasladar las series a Calama por la razón que ellos determinen, porque finalmente es una atribución de ellos”.


Soto entrega datos que son irrefutables. “Todos los días viene un chico con sus papás a preguntarme si les podemos entregar el pase. Hay clubes que nos llaman por tales o cuales chicos que los quieren ver y han sido muy respetuosos cuando les pedimos que ojalá no los citen cuando tienen que entrenar acá. Pero de que se los quieren llevar, se los quieren llevar y yo no soy el encargado de definir si el pase se les va a entregar en totalidad. Sólo informamos a Ignacio –Mehech, directivo encargado del traslado desde la capital- y él se comunica con los clubes interesados o los padres. Yo conozco a los papás de los chicos, sé de sus historias, los sueños y también las carencias. Hoy puedo decir que de cada 10 niños que tenemos acá, nueve están por irse si no les dan solución pero muchos quisieran seguir. Y sobre irse a Calama, la verdad es que son muy pocos los casos en que tanto los niños como los papás quieren dar ese paso de ir a quedarse a alguna casa donde no conocen a nadie”.


Una visión que aumenta la incertidumbre porque si el experto formador sabe que los niños no cumplirán el proceso, la pregunta del millón es para qué se van a mantener series formadoras en Santiago. ¿Para preparar talentos en ciernes que aprovecharán otros clubes desde los 15 años? Hoy, la claridad desde Cobreloa y su dirigencia en cuanto al proyecto que dicen tener se hace tan necesaria como urgente. No sólo para sus socios e hinchas sino también para la inmensa comunidad del fútbol que sigue el destino de estos colores en el fútbol chileno.

 

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