A pesar de las apariencias y una multiplicidad de anuncios de masiva inversión, Chile está, de facto, ante una crisis estratégica. A lo menos, una disyuntiva. África y Asia consolidarán, en un corto y mediano plazo, su dominio en producción de cobre, dejandoasí a nuestro país frente a una encrucijada histórica.
Hoy se advierte un escenario crítico para la minería chilena, porque por un lado, en poco tiempo más, África se consolidará como el mayor productor de cobre de bajo costo del mundo. Por otra parte, Asia y Medio Oriente se convertirán en el nuevo epicentro de la metalurgia y la producción de cátodos. Este doble embate competitivo amenaza con relegar a Chile a un papel marginal si persiste en su modelo de exportar principalmente materias primas. Veamos más en detalle la situación global.
África tiene el dominio del cobre de bajo costo. Los estudios revelan ventajas estructurales que hacen de esta competencia un jugador imparable. Ese continente se prevalece de leyes de mineral superiores, lo que facilita el proceso de extracción, disponiendo de yacimientos en la República Democrática del Congo (RDC) y Zambia.
Sabemos que, por ende, los costos operacionales son menores y permiten que la producción africana proyectada sea en US$0,8–US$1,2/lb, lo que representa menos de la mitad del rango chileno (US$1,8–US$2,5/lb). Además, la producción de esa zona está al alza: con un crecimiento proyectado de 60% a 100% al 2030, esto va aconsolidar su participación en el suministro primario global.
Correlativamente, Asia y Medio Oriente se está transformando en la nueva capital de la metalurgia. Este frente competitivo será liderado con políticas industriales agresivas con producción de cátodos SX-EW y crecerá 148% al 2030, pasando de una cifra de645 mil toneladas a 1,6 millones. Contará también con la implementación de estrategias estatales, como la “Vision 2030” de Arabia Saudita y el plan de autosuficiencia de China. Adémas, se espera tener el control regional de la manufactura intermedia y de la cadena de valor más rentable del mundo.
Así, África controlará la oferta primaria y Asia la manufactura. Por su parte, Chilequeda atrapado con costos altos y sin industrialización. Personalmente, avizoro unatormenta perfecta y Chile está frente a una disyuntiva existencial: transformarse o quedar en una situación irrelevante en el mercado internacional.
Ante esto, llamo a ejecutar un Plan de Estado con miras al 2030, articulado en cuatro ejes estratégicos:
Primero, la Ley de Valor Agregado Minero: obligación de transformar el 20% de la producción de cobre en productos semielaborados (láminas, alambrón y cañerías),siguiendo el modelo de Indonesia.
Segundo, establecer un Impuesto a la Exportación de Concentrados: fondos destinados a la inversión estratégica y desarrollo industrial. (Modelo Congo, Zambia, Peru y otros)
Tercero, la implementación de una geopolítica minera activa: acuerdos preferenciales con EE.UU. y la UE para exportar semielaborados bajo criterios de seguridad energética.
Y cuarto , la formación de capital humano y alianzas con universidades locales para impulsar un programa que prepare a miles de técnicos y especialistas en metalurgia avanzada
En conclusión, los antecedentes son categóricos; la ventana de oportunidad de Chile se está cerrando rápidamente. Los líderes de la minería del futuro no serán quienes extraigan más cobre, sino quienes controlen la tecnología, el conocimiento y la manufactura. Este debe ser imperativamente el legado de la actual generación ; resguardar nuestra gran soberanía minera. Nuestra principal riqueza.
José Luis Véliz Véliz : Ingeniero Civil Metalúrgico de la Universidad Arturo Prat. Exsuperintendente de Ingeniería de Procesos y Operaciones de Codelco. Actualmente es consultor senior en operaciones mineras en África y Asia, lo que le otorga una visión única y global de los desafíos competitivos que enfrenta Chile.





